La ciudad vacía, caminando ligero, tapabocas tirados por todos lados, niños pequeños corriendo por todas las calles, a través de los millones de cadáveres de adultos.
La libertad llegó de la manera más extraña. No más detenernos a tener orden y disciplina, ¿de que nos servía eso? nada bueno salió del "orden" hay que correr y ser libres, sin ataduras.
La ciudad nos dará lo que necesitemos, al menos hay mucha carne fresca tirada por ahí.
Las tiendas saqueadas, niños organizados en distintas tribus, asesinándose unos a otros, la libertad dura muy poco.
Ahora es de noche 24 horas al día, las calles están cubiertas de sangre sin falta, el silencio reina todo.
Un grupo de cuatro niños camina despacio entre los restos de la humanidad, ya no queda nada ni nadie, sólo ellos. Contemplan lo que será el último día de la humanidad sobre la tierra, y no hay nada especial que decir. Sólo hay una muy notable complicidad, están listos.
Fuego, a todo, a todos, mundo de ceniza.
Bienvenido
martes, 28 de abril de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
Caliyo
Titánicas caídas de agua que rodean los bultos de miles de cuerpos desnudos esperando la solución a todos sus problemas en la fe. Corriendo de un lado a otro, niños sin correa que envenenan el pasto. Pedazos de humanidad esparcidos por todo el continente que dejan dilucidar una fuerte tendencia hacia el egocentrismo total. Los nombres de las ciudades cambiarán día a día hasta que ya no haya nombres vírgenes. Las comunidades dejarán de hablar idiomas y hablarán en lenguas de origen personal. Comeremos con recetas hechas sólo por nosotros. Beberemos de alcoholes destilados por nosotros. Charlaremos sólo con nosotros. Y el mundo seremos nosotros. Calamares hervidos que dejarán ver el futuro, que no es nada. Vacío.
martes, 21 de abril de 2009
Raza
Clarividencia del imposible pasado, rozando las mangas del Estado, deseando nacer en otro momento. Cuando la noche llega los sueños se desvanecen y sólo queda la soledad. Cuando la mañana llega, me paraliza el amor por la vida, y sólo queda el frío.
Cayendo a lo lejos existen criaturas que son simples y predecibles, pedestres. Extractos de un ser humano incompleto y defectuoso. Definidos por un solo impulso, representan una calle sin salida, un destino sin suceptibilidad de cambio. Un aburrido final.
Hay otros entes que se escurren por ahí sin sorpresas, con el conocimiento atado al cuello. Callos en los pies, ojos irritados, brazos fuertes y miradas obsesivas. Determinación indestructible.
Corazones gigantes, cuerpos llenos de cicatrices. Nalgas gigantes y cabezas enormes. Dedos largos y fuertes, orejas enormes. Esa es mi raza.
Cayendo a lo lejos existen criaturas que son simples y predecibles, pedestres. Extractos de un ser humano incompleto y defectuoso. Definidos por un solo impulso, representan una calle sin salida, un destino sin suceptibilidad de cambio. Un aburrido final.
Hay otros entes que se escurren por ahí sin sorpresas, con el conocimiento atado al cuello. Callos en los pies, ojos irritados, brazos fuertes y miradas obsesivas. Determinación indestructible.
Corazones gigantes, cuerpos llenos de cicatrices. Nalgas gigantes y cabezas enormes. Dedos largos y fuertes, orejas enormes. Esa es mi raza.
lunes, 20 de abril de 2009
El Mono
Le decían el Mono, por grandote y torpe. Cuando bebe se pone como loco, grita cosas sin sentido y golpea cosas, nunca gente. Pero todos le temen por agresivo, por resentido. Cada paso que da es suficiente para aplastar un poco el concreto. Es mecánico, no muy bueno, no muy caro, más bien callado. Vive solo, su mamá acaba de morir, ahora bebe más. Lo más cercano a una novia es una prostituta joven, muy joven, no sabe como se llama. Duerme mucho, bebe mucho, sólo se emociona cuando juega el América. Pero como todo en la vida, no es suficiente.
Los días se le escurren entre los dedos, sin notarlo envejece, bastante rápido, su novia ya no es joven, y él sigue sin nombrarla. Sus ataques de locura dejan de dar miedo, se convierten en chiste local. El América sigue jugando y él se sigue emocionando, es lo que hace que su corazón tenga pulso. Los coches que medio arreglaba ya no funcionan nunca, al menos ya no tiene que ir a trabajar. Ahora bebe, ese es su oficio.
Vive en una esquina, sólo bebe y duerme, ya no tiene novia, ya sólo quiere que el América gane el campeonato para poder morir en paz. La final del campeonato sucede, el América gana, todo es perfecto, se siente feliz, ahora es cuando se dejará invadir por la muerte, cierra los ojos y cae en su esquina.
La mañana fría lo despierta, no está muerto, está crudo.
No sabe que pensar, ni creer, de pronto se despierta, como si llevara dormido toda la vida. No puede recordar cuando fue la última vez que su mente estaba tan clara. Caminó hasta el taller mecánico y recuperó su chamba. Dejó de beber. Se consiguió una prostituta más joven, pero no tanto, tampoco sabe como se llama. Comenzó a leer sobre historia. Dejó de ver el fútbol. Aprendió a apreciar la vida como algo gigantesco y lleno de riquezas. El conocimiento lo hizo sentir vivo como nunca antes.
La joven prostituta dejó de ser una simple comodidad, ahora tenía nombre. Carmen tenía una historia dulce y horrible, esto a él lo conmovía, todos los días la iba a ver, le llevaba regalos. Trabajaba el doble sólo para poder estar con ella. Dejó de leer, ella se convirtió en su razón. En su pretexto, en su motor. Carmen era una criatura terrible, fascinante y venenosa. Fue absorbiéndolo como cáncer, y él nunca fue más feliz.
El amor, ese avasallante delirio, se apoderó del Mono. Dejó todo por Carmen, y le propuso un viaje, al fin del mundo, pero juntos no habría problema. Él cuidaría de ella, para siempre. Carmen rió y rió hasta que ya no pudo más. El Mono corría por las calles, confuso, ruido en su cabeza, dormido de nuevo, pero ahora lo sabía y no podía despertar. Cantina.
Al final, la vida seguía, el Mono bebía y Carmen estaba desangrándose en un callejón lluvioso. El Mono le sigue yendo al América.
Los días se le escurren entre los dedos, sin notarlo envejece, bastante rápido, su novia ya no es joven, y él sigue sin nombrarla. Sus ataques de locura dejan de dar miedo, se convierten en chiste local. El América sigue jugando y él se sigue emocionando, es lo que hace que su corazón tenga pulso. Los coches que medio arreglaba ya no funcionan nunca, al menos ya no tiene que ir a trabajar. Ahora bebe, ese es su oficio.
Vive en una esquina, sólo bebe y duerme, ya no tiene novia, ya sólo quiere que el América gane el campeonato para poder morir en paz. La final del campeonato sucede, el América gana, todo es perfecto, se siente feliz, ahora es cuando se dejará invadir por la muerte, cierra los ojos y cae en su esquina.
La mañana fría lo despierta, no está muerto, está crudo.
No sabe que pensar, ni creer, de pronto se despierta, como si llevara dormido toda la vida. No puede recordar cuando fue la última vez que su mente estaba tan clara. Caminó hasta el taller mecánico y recuperó su chamba. Dejó de beber. Se consiguió una prostituta más joven, pero no tanto, tampoco sabe como se llama. Comenzó a leer sobre historia. Dejó de ver el fútbol. Aprendió a apreciar la vida como algo gigantesco y lleno de riquezas. El conocimiento lo hizo sentir vivo como nunca antes.
La joven prostituta dejó de ser una simple comodidad, ahora tenía nombre. Carmen tenía una historia dulce y horrible, esto a él lo conmovía, todos los días la iba a ver, le llevaba regalos. Trabajaba el doble sólo para poder estar con ella. Dejó de leer, ella se convirtió en su razón. En su pretexto, en su motor. Carmen era una criatura terrible, fascinante y venenosa. Fue absorbiéndolo como cáncer, y él nunca fue más feliz.
El amor, ese avasallante delirio, se apoderó del Mono. Dejó todo por Carmen, y le propuso un viaje, al fin del mundo, pero juntos no habría problema. Él cuidaría de ella, para siempre. Carmen rió y rió hasta que ya no pudo más. El Mono corría por las calles, confuso, ruido en su cabeza, dormido de nuevo, pero ahora lo sabía y no podía despertar. Cantina.
Al final, la vida seguía, el Mono bebía y Carmen estaba desangrándose en un callejón lluvioso. El Mono le sigue yendo al América.
Chamaco
La mañana fresca me recordó esa masa abstracta de memoria que llamamos infancia, me sentí de vuelta en la unidad habitacional más gris del planeta tierra, pero sin tantas rejas todavía, con niños aún corriendo por ahí. Mamás chismeando en alguna esquina, y adolescentes mal vivientes por aquí y por allá. Pero no mucha banda de cualquier modo.
El sol está sobre valorado porque lo tenemos siempre, cuando no está es como un descanso, son las verdaderas vacaciones, pero todo el mundo lo extraña y se saca de onda. Caminar con el aire fresco en la cara, la constante amenaza de lluvia, el aire lleno de polvo sucio, eso es lo que me hace sentir en la ciudad.
Es lo que me dice que debería de beber diario y consumir prostitutas con el dinero que gano vendiendo drogas, y cotorrear con los güeyes de la cuadra mientras uno arregla una nave que nunca terminará, para las 6 de la tarde la peda ya es algo del pasado, todo hasta la madre y buscando aventura, aunque al final tendría que regresar a casa con la esposa gorda y los chamacos. Esa es la parte que nunca me ha cuadrado, ¿para que tener hijos si tienes el mundo a tus pies?
Como sea, esa vida no fue la mía, por más que a veces parecería menos complicado, aunque triste y patético, suena bello por simple.
El sol está sobre valorado porque lo tenemos siempre, cuando no está es como un descanso, son las verdaderas vacaciones, pero todo el mundo lo extraña y se saca de onda. Caminar con el aire fresco en la cara, la constante amenaza de lluvia, el aire lleno de polvo sucio, eso es lo que me hace sentir en la ciudad.
Es lo que me dice que debería de beber diario y consumir prostitutas con el dinero que gano vendiendo drogas, y cotorrear con los güeyes de la cuadra mientras uno arregla una nave que nunca terminará, para las 6 de la tarde la peda ya es algo del pasado, todo hasta la madre y buscando aventura, aunque al final tendría que regresar a casa con la esposa gorda y los chamacos. Esa es la parte que nunca me ha cuadrado, ¿para que tener hijos si tienes el mundo a tus pies?
Como sea, esa vida no fue la mía, por más que a veces parecería menos complicado, aunque triste y patético, suena bello por simple.
Soleado
Mordiendo la luna cada vez más profundamente, perdido en las profundidades de la niebla, tal como en casa.
Cargando las mil y una culpas que no son mías.
Bebiéndome y bebiéndote todos los días un poco más, caminando por el desierto sin mirar atrás.
Rompiendo olas en el mar que nos persigue, y que no nos dejará en paz.
Sonriendo todos los días aunque no sepa por qué, pero la carne de cerdo es lo mejor que me ha pasado, soy caníbal.
El sol se refleja en tu piel como y me deslumbra ligeramente, me deja una marca permanente, porque se combina con el olor a piel quemada y el sabor de tus labios, es la combinación de la cerradura a ese momento en particular, emocionalmente está tatuado en mi conciencia y sólo se puede acceder por medio del aroma.
Cada cascada tiene una caída distinta, y cada día que pasa va cambiando poco a poco, así que puede decirse que las cascadas nunca son las mismas. Los días nunca son los mismos, aunque se parezcan, lo que escribo nunca es lo mismo, aunque sea redundante como un reloj.
Cargando las mil y una culpas que no son mías.
Bebiéndome y bebiéndote todos los días un poco más, caminando por el desierto sin mirar atrás.
Rompiendo olas en el mar que nos persigue, y que no nos dejará en paz.
Sonriendo todos los días aunque no sepa por qué, pero la carne de cerdo es lo mejor que me ha pasado, soy caníbal.
El sol se refleja en tu piel como y me deslumbra ligeramente, me deja una marca permanente, porque se combina con el olor a piel quemada y el sabor de tus labios, es la combinación de la cerradura a ese momento en particular, emocionalmente está tatuado en mi conciencia y sólo se puede acceder por medio del aroma.
Cada cascada tiene una caída distinta, y cada día que pasa va cambiando poco a poco, así que puede decirse que las cascadas nunca son las mismas. Los días nunca son los mismos, aunque se parezcan, lo que escribo nunca es lo mismo, aunque sea redundante como un reloj.
jueves, 16 de abril de 2009
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