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lunes, 9 de febrero de 2015

Zarzamora

Dentro de mi crece un parásito, yo lo llamo Luigi, pero podemos decirle cómo gustemos. Cada día es una lucha constante contra él, podría parecer algo muy físico y cansado, pero Luigi no es alguien musculoso o ágil, Luigi me conoce, me conoce bien, y he ahí donde yace su peligro.

La cosa con Luigi es que se aburre rápido, y busca siempre maneras nuevas de robarme, energía, amor, atención o simplemente, el sueño.

Y cuando podemos ponernos de acuerdo, es porque ése día logré engañarlo, porque para el no es importante aniquilarme, sino verme destruido, pero en vida, porque así lo alimento, diario, y lo hago crecer, gordo y sano, reluciente como escarabajo gigante.

Cuando Luigi era gigantesco, mi vida era una espiral de constante decepción, alcohol, drogas, sexo sin sentido, sobretodo la vaga noción de que estaba haciendo algo valioso en el fondo, he ahí el peligro.

Y el problema no son los excesos, sino el placer, el placer que estaba más ausente que nunca. Luigi se lo come todo, y el placer es su platillo favorito.

Si he de ser sincero, tiene un buen rato que no disfruto de nada, ni del sexo, ni del exceso, ni del trabajo, sólo disfruto de una buena conversación y de mentirme de vez en cuando creyendo que tengo un propósito, pero funciona temporalmente, es muy corto.

Extraño el placer, extraño perder el tiempo en mi cabeza, extraño ser yo y no odiarme.

viernes, 6 de febrero de 2015

Squid

Si un día podemos empezarlo con un calamar a nuestro lado podemos decir que hemos avanzado considerablemente como raza humana, porque un calamar, siempre es señal de éxito, equilibrio y sobretodo, consciencia.

Pongamos de ejemplo a Tomás, un niño muy gordo de tan sólo 10 años de edad, Tomás no tenía idea de lo que significa tener responsabilidades, hasta que un día su padre lo llevó a pescar, no por sobrevivencia, sino por deporte, como la gente de buen ver de su vecindario siempre  hacía los fines de semana.

Lo llevó a un muelle en dónde notó que todos lo miraban de una manera obsesiva, distinta a lo que estaba acostumbrado en casa, era simplemente, demasiado.

Al llegar a el lugar dónde la lancha era abordada, el muchacho de rizos dorados que les dio las indicaciones no dejó de mirarlo ni un segundo, sólo podía sonreir estúpidamente hasta que su padre por fin logró zarpar y alejarlos de la gente, Tomás se dió cuenta que no le agradaba convivir, con nadie, ni siquiera con su padre, que paradójicamente, no lo había mirado en mucho tiempo, trató de acordarse cuánto tiempo tenía sin verle los ojos a su padre, y honestamente, no supo cuánto, la deducción obvia entonces sería años, muchos.

Dejaron atrás a las multitudes y barcos, al bullicio y ruido humano hasta llegar a un lugar aislado lleno de agua y más agua, solamente agua.

Tomás sintió un ardor muy particular en la cara, era algo que nunca había sentido, el olor era familiar, era gasolina, pero el ardor era un dolor incomparable, por primera vez en 5 años vio los ojos de su padre, esa mirada calmada y determinada, pero ésta vez había lágrimas, y no podía contener el grito de deseperación que sus pupilas aventaban sobre el cuerpo bañado en gsolina de Tomás.

Justo cuando el cerillo bailó pegadito con la lija, Tomás alcanzó a decir una frase suave y final. "feliz cumpleaños papá"

El cuerpo del gordito infante ardió como montaña de basura en lote baldío, los gritos se asemejaban a un motor chillando con agua en las balatas, finalmente dejó de moverse y su padre lo empujó por la borda con la bota, limpió los restos y fumó un cigarro calmadamante.

El atardecer fue hermoso ése día, más hermoso que nunca antes.

jueves, 15 de enero de 2015

Me llamo carnaval

Cuando Carlitos nació su mamá lo miró con curiosidad, la primera vez que lo sostuvo en sus brazos, a pesar del dolor y el cansancio, ella sólo veía algo que nunca había presenciado antes, un reflejo de sus más básicas características, un pedazo de sí misma pegado torpemente con un pedazo de alguien más, era un tipo extraño éste Carlitos pensó para sí, pero a lo mejor es buena onda, con el tiempo veremos.

Pasaron varios años de interminables dolores de cabeza y comida vomitada, deliciosos pañales sucios y mil y un pedazos de inteligencia adquiridos con paciencia, estaba Carlitos ya conformado por retazos, retazos de sus padres, sus amigos, sus personas ajenas, era ya un collage.

En un día cualquiera Carlitos dejó de ser diminutivo y se convirtió en delincuente, porque es la única manera en la que podía relacionarse con su entorno, las reglas no le gustaban y los trabajos tampoco, le gustaba el poder, porque es inmediato y directo, no hay confusiones, a Carlitos no le gusta la confusión, lo hace sentir pequeño.

La daga salía del corazón de una señora de 40 años chorreando con verdad todo el sucio asfalto, Carlitos no disfrutó su manera de verlo, porque ella sabía, ella sabía que él era inferior, que él no era de la misma clase, y había que mostrarle que tenía razón, porque si algo sabía Carlitos es que no hay nada más directo que la experiencia de primera mano, lo demás son mamadas, como bien su padre se lo dijo cada que le metía un dedo en la oreja para demostrarle que no había nada que él pudiera hacer para evitarlo y así aprendió lo que era el poder, la más segura forma de amor que hay.

Carlitos le arrancó las manos a su padre, porque no había nada que pudiera hacer para evitarlo, y su padre lloró orgulloso, al morir no dijo más que cosas amables de su primer y único retoño, no lo podía creer, alguien por fin le había hecho caso.

Carlitos siguió caminando el camino hasta que un día se le acabó, y entendió algo que nunca pensó posible, los  retazos que lo conformaron, estaban ahí, en el suelo, mirándolo con desaprobación, se miró al espejo desesperado y encontró que sólo había un pedazo de tela que lo conformaba, era terciopelo negro y espeso, ni un gramo de luz entraba, parecía antimateria, parecía el fin de todo.

Y así el universo implotó. una vez más, llevándose todo a la verga, incluso a Carlitos y su terciopelo negro.

viernes, 16 de agosto de 2013

Polvo

Me encontré mil cartas con mil recuerdos, mil espejos que me recordaron que sigo siendo el mismo, que en esencia uno nunca cambia, que soy el mismo chico feliz y bastardo que he sido siempre, que cuando tenía quince años apenas podía redactar y eso en definitiva no ha cambiado, mil personas en las que no había pensado en muchos años, momentos, estados de ánimo, nimiedades, palabras vacías y llenas, tipos de letra, subtextos que nunca entendí hasta ahora que ya pasaron 20 años, mierda, que viejo me siento, que ridículo se siente ser viejo sin serlo, somos una generación de ancianos de 30 años, me asomo todo los días y veo personas que corren y se preocupan por su salud, que denotan un nivel de existencia que solo he podido alcanzar en pequeños espacios de mi vida y no se que pensar, sólo me confunde como a un anciano lleno de ansiedad porque se le olvidó algo que es importante pero no tiene la más mínima idea de que diablos es.

"Finalmente", la palabra más recurrente en mi vocabulario; porque define las cosas, las asienta en un lugar seguro de certeza inamovible que no cambia nunca, que es la verdad absoluta, mentiras que me digo a mi mismo porque el abismo esta tragándome cada segundo y mi cuerpo es absorbido por la inercia que crece y crece en mi estómago, también mi estómago crece, al contrario de mi cabello.

Quisiera creer que envejecer o al menos madurar me hace sentir mucho más seguro de las cosas, pero lo único que es seguro es que la muerte se acerca cada día más rápido, el tiempo se agota pero es una tortura lo lento que las cosas suceden la mayor parte de la vida, el dinero fluye muy lentamente en su absurda naturaleza, no podemos comer dinero dicen, pero él, vaya que nos engulle, nos arrastra en sus monstruosas fauces, dejándonos sin nada, sin un atisbo de vida, sin siquiera poder regresar a aquello que mi yo de 18 años llamaba vida, la maravillosa y amplia existencia que los grandes autores nos hacen experimentar tan vívidamente que te convencen que realmente existe, y claro que existe, en esos momentos en que el arte fluye por tu cuerpo y te permite sólo vomitar estupideces que a lo mejor tres personas encuentran al menos no aburridas, que te dejan entender por unos instantes que la humanidad no es una completa pérdida de tiempo.

Los reencuentros con ésas jóvenes almas que ya dejaron de ser jóvenes y que es muy probable que también hayan perdido el alma, sólo me meten en un dilema más profundo, más intrincado y a la vez árido. No existe ninguna posibilidad de que las cosas cambien, no adentro. Me doy cuenta hasta ahora que mucha gente pensaba que yo siempre estaba al borde del suicidio, por mi cada vez más comprobado fatalismo, y siempre creí en mis adentros que mi vida en realidad no era dura, que mi fatalismo venía de la energizante ansia de perseguir mujeres y sonaba como un buen lugar para empezar, ser vulnerable, ser sensible. El decirlo me causa un mar de risa que sólo se controla cuando entiendo que siempre que había momentos de terrible soledad existía una fuga en mis sentidos, que recuerdo no sentir nada, no escuchar nada, sólo ver la luna y pensar que caminaría en ella cuando saliera de la cárcel, cuando asesinara a mi secuestrador, cuando pudiera de algún modo dejar de ser yo y convertirme en mis expectativas más adolescentes.

Pero uno nunca puede escapar de sí mismo, aún el suicidio suena tan trillado, tan poco libertador, es una movida justo que va a definir el resto de tu existencia en la memoria de los que te conocieron como alguien que sólo quiso escapar y lo único que logró fue envolverse de oscuridad, justo como el resto de su vida.

Esto de sumergirse en uno mismo es una pérdida de tiempo.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Amor

Cuando te vi me pareciste repugnante y un tanto predecible, suave y delicado, como parte de tu discurso hacia el mundo que está siempre a tus pies,, que te idolatra sin cuestionárselo. Creí que me hablabas como tratando de envolverme en tu seda brillante y llena de calor frío, buscando meterte entre mis huesos pero sobretodo entre mis piernas.

Luego noté que quizás eso estaba equivocado y que lo que querías cogerte era mi cerebro, mis ideales y mi pasado. Que tu entretenimiento solo podía suceder cuando convertías a tus súbditos en fieles, cuando estaban dispuestos a comerse a alguien vivo por ti, pero también me equivoqué.

Entonces fue cuando supe, vi un dejo de ternura, de tono en que te dirigías hacia mi, primero fue halagador, me sentí especial sólo por ser tratada distinto, pero aún así renegué esa sensación desde el principio, seguro alucinas, ni le importas, sólo eres un adorno más en su capa, pero luego dijiste algo acompañado de tu mirada, esa que sólo yo he visto, en la que te ves con miedo, en la que sabes que conmigo estás indefenso, que no hay nada que me impida aplastarte como a una mosca, fue cuando descubrí que existías así dentro de mi, que sólo conmigo eras así, que era imposible que le mostraras eso a nadie y ahí entendí que tu y yo no tenemos nada en común, no venimos del mismo lugar y definitivamente no somos compatibles pero, hubo algo que fue justo lo que necesitaba, honestidad, vulnerabilidad, incondicionalidad, confianza. Sólo saber, que puedo apuñalarte el corazón cuando se me antoje y tu estarías encantado, me hace quererte, amarte y adorarte como a un santo, daría mi vida por ti, sólo por saber que tengo ese poder sobre ti, eres lo que siempre soñé.

viernes, 22 de mayo de 2009

Calzado fino

Un día vi como los indios se llevaban a mi papá.

Caminé y caminé por el bosque, la luz del sol desaparecía poco a poco, el aire se tornaba helado muy rápidamente, me encontré con un claro que tenía una fogata en medio. Un anciano recolectaba leña, me miró largamente mientras me acercaba lentamente, cada vez más hacia arriba, hasta que su cuello estaba totalmente doblado hacia arriba. Solté su cuerpo sin vida, es como si me hubiera quedado dormido un instante, y la vida del anciano se esfumó, justo en ese momento, me lo perdí otra vez.

Dormí a lado de la fogata, cociné un poco de los frijoles que estaban en la camioneta del anciano y seguí mi camino, ya casi llego.

El atardecer era enorme, una línea dorada atravesaba el cielo como listón. Lo contemplé un poco desde lo alto de un pequeño monte, ahí me percaté que un pueblito estaba cerca, por fin un poco de movimiento.

Las calles eran de polvo, los habitantes también, me observan, todo el tiempo. Encuentro un pequeño restaurante, o algo así, una señora rellena y con tetas enormes me atiende, le pido todo lo que hay y me lo trae contenta, primer cliente foráneo en dos años. Se sienta en mi mesa y me pregunta todo, le respondo con nada, se levanta lentamente. Me acerco a ella poco a poco, hasta que sólo puedo ver su boca. Su cuerpo inerte cae a mis pies, me lo perdí de nuevo. Un ruido de tela me llama, un pequeño niño me observa fijamente. Despego mi pie del charco enorme de sangre, el niño ya no existe como tal, este si me hubiera gustado verlo y el tiempo se me acaba.

Ya casi llego.

Al salir del lugar el pueblo me mira, me conocen, saben lo que soy, saben lo que soy y me desprecian, el fuego es el camino.

La noche es iluminada a mis espaldas con pequeños cuerpos que corren en llamas por el bosque, encendiendo todo lo que tocan a su paso, magia. Huele a cerdo asado.

Ya no puedo parar, ya casi llego, el frío me detiene con sus brazos largos, me cuesta mucho trabajo arrastrarlo. El amanecer me ayuda y deshace los brazos, soy libre por ahora. El camino no mejora, los árboles son más espesos, estoy cerca.

Un par de caballos salvajes corren entre los árboles, coquetean descaradamente entre si, se revuelcan juguetonamente sin remordimiento, el mundo me da asco.

Camino sin parar, por fin llego al pie de la montaña, ahora sólo me queda esperar.

Los días pasan lentos, las lluvias llegan, el piso toma mi forma y comienza a aprender a vivir conmigo ahí. Espero que ya no tarde mucho. El hambre me torna en niebla, las imagenes y las sensaciones se disuelven en algo solitario y único, algo en extinción. Mi padre me habla, me dice lo orgulloso que está de mi, me agradece por ir a verlo, me libera de la culpa, no hay nada que yo pueda cambiar, nunca lo volveré a ver, mi destino es otro, mi destino es vivir hasta el último, asegurarme que nadie más llegue conmigo al final, que el mundo esté limpio de nuevo, lo único limpio es el fuego.

lunes, 13 de abril de 2009

Maquilaciones en conjunto

Nostalgia y anhelos, soledad, deliciosa soledad, cuando tiene fecha de caducidad es aún mejor.

Verte pasar por encima de mi en sueños, como si estuviera congelado debajo del mar y tu me estuvieras buscando sin poder encontrarme y yo te grito a todo pulmón pero no me escuchas, no puedes. Estoy destrozado por dentro y soy de hierro por fuera, indestructible aunque el relleno esté hecho de pasta de dientes color negro.

Corriendo juntos por el desierto, hacia el sol, sin miedo ni cansancio, tratando de alcanzar la luz, quemándonos como moscas, derritiéndonos uno sobre el otro, hasta el final de la muerte.

En una carretera junto a un auto deshecho, sangrando y cojeando, detrás viene el odio más comprimido del mundo en la forma de un enano con una bazooka que nos persigue incansablemente, hasta el fin del camino. Explotamos en miles de pedazos, que se juntan, se mezclan unos con otros, nuestro polvo esparcido por el pavimento se junta en un tornado y nos esparce por las estrellas.

Nadando debajo del agua, colgados de un par de mantarrayas, presenciando las ruinas de antiguas civilizaciones hundidas por el tiempo, luchando contra un tiburón toro con mis puños, encontrando un tesoro invaluable, descendiendo hasta lo más profundo y oscuro del mar para diluirnos el uno en el otro, hasta no sentir más que nuestra imposible respiración.

Tirados en la playa sin hacer nada, solo estar, juntos.

martes, 17 de marzo de 2009

Cocina/\Humedad

SOl dice: ¿que comes..?
DIEGO dice: atún con elote
SOl dice: si clásico de ti mezclarlo todo
DIEGO dice: o si
SOl dice: la cocina es un buen lugar..
para comer...
y otras cosas
se me antoja una falda..
y la barra del comedor..
poca luz..
viene del vestíbulo
sombras y contraluces cortan los movimientos
la espalda se topa con la alacena de metal barato
QUE CRUJE
Y SE AZOTA COMO CON EL VIENTO
NO HAY OTRA FORMA SALVO HACER DE LADO
ESE PEQUEÑO PEDAZO DE TELA QUE LO CUBRE,
ROSANDO DE VEZ EN VEZ LA COSTURA...
SINTIENDO EL CALOR DE LA ESTUFA APAGADA
UN POCO DE UN OLOR SUAVE VA SUBIENDO HASTA TUS FOSAS NASALES..
UN POCO DE UN OLOR A ESTOFADO TIBIO Y PEGAJOSO
ES COMO UNA TARTA TIBIA PARA HUNDIR LOS DEDOS
EL HORNO ... SUBE A 200 GRADOS, EL RELOJ MURMURA SUS PASOS, NO SE DETIENE A ESCUCHAR, LAS HORAS COMO ESFINGES DELATAN EL AUGURIO, EN SUS PALABRAS PROFÉTICAS
LA LUZ DE LA CAMPANA ESTÁ ENCENDIDA, LOS MUSLOS DESCUBIERTOS SE VAN DEJANDO MARCAR POR LAS HORNILLAS HELADAS
UN RUIDO
TODO SE DETIENE, CADA MÚSCULO SE TENSA
LA RESPIRACIÓN AGITADA
UNA RISA QUE SE AHOGA EN LA GARGANTA
UNA MANO SOBRE LA BOCA HÚMEDA
LOS OJOS BRILLANTES.
EL PANTALÓN YA NO ES UNA TALLA MÁS GRANDE, SIENTES LAS ATADURAS DEL CONVENCIONALISMO
EL ESTORBO DE LA MORAL
EL RUIDO PASA
EL VIENTO TAL VES ... TAL VES UN OJO QUE SE ALIMENTA
DE TU COMIDA..
TAL VES UN PERRO
... LA HORA HA SEGUIDO MARCANDO.. TIC TAC...
LA FALDA ESTA EN SU SITIO
LA ESTUFA VACÍA
EL PANTALÓN AÚN DEMASIADO PEQUEÑO PARA CONTENER EL HAMBRE ... LA PUERTA SUENA DETRÁS TUYO
SE AGITA
EN SU VAIVÉN DE PUERTA DE COCINA.
LA CERRADURA LEJANA..
TU MANO AHORA PASA POR TU ROSTRO HÚMEDO Y FRIÓ
LA DETIENES
UN POCO
EL OLOR AÚN ESTÁ TIBIO ENTRE TUS DEDOS..
FIN

DIEGO dice: wow
SOL dice: ME LO ACABO DE INVENTAR, VAS TU
DIEGO dice: el silencio de la madrugada
el aire frío de las tres de la mañana
la azotea oscura y abandonada de un edificio construido en los años treinta
la luna ilumina muy poco
sólo se escuchan los pequeños pasos de una criatura pequeña
de no más de 50 kilos
sube unas escaleras torcidas y crujientes
finalmente llega a la tierra prometida en la que su joven amante quedó de encontrarla
pero algo está mal
hay un olor dulzón, conocido y fuerte pero no sabe exactamente que es
contempla la luna a la espera de su amado
un goteo la distrae
trata de concentrarse en la luna pero el goteo sigue distrayéndola
es hipnótico
finalmente decide buscarlo
y se encuentra con un charco espeso y rojo, las gotas que caen vienen de algo indescriptible
algo que no tiene forma, es sólo una masa
lo único que tiene sentido en esa masa es una cadena de plata que tiene la foto de alguien
cuando ella la ve se horroriza
la foto es de ella
un grito ahogado comienza a salir de su garganta
pero es detenido por una mano enorme y rugosa
con callos más antiguos que el edificio
la levanta de su diminuta cabeza
ella tiembla incontrolablemente, su rostro gotea lágrimas continuas
el ente gigantesco y poderoso la mira con un ojo que sobresale de cientos de vendas que envuelven todo su cuerpo
es como una momia sin control, que huele a muerte
ella extrañamente siente escalofríos
pero no de frío ni de miedo
sino de adrenalina
de excitación
se descubre húmeda
confundida
pero excitada, es algo en el olor
algo que la convierte en un animal
que la reduce a sólo deseo
sus temblores cambian
cambian de calidad
él le respira en la cara, la pone a la altura de la suya
ella lo mira aterrorizada pero fascinada
él le arranca el vestido con uno de sus enormes dedos
el frío entra por sus orificios brutalmente, se le entume todo
sus pequeños músculos se contraen
esto despierta el animal de él
la estrella contra la pared y la penetra como si fuera de cartón
ella se rompe un poco
se rompe de placer y de dolor
el deja caer sobre ella toda la furia de años y años de violencia y abuso, de rechazo eterno
ella no entiende lo que siente pero no quiere que se detenga, quiere morir, morir así, quedarse trabada eternamente en esta ruptura
el sigue y sigue hasta que ella es un pedazo de carne inerte, un títere sin huesos
el no puede terminar, nunca lo hace
la deja caer como un trapo viejo, la mira con desdén y sale volando
la cara de ella mira hacia el cielo
la lluvia comienza mojar los cadáveres
el sonido de una respiración agitada sale de las sombras
ella abre los ojos, la lluvia le moja el rostro
el olor a muerte se ha ido
los gemidos de su amante la regresan a la realidad
está contra la pared
sostenida por su amante, joven y flaco como ella
penetrándola mediocremente como miles de veces antes
ella suspira
suspira con decepción
con flojera
con apatía
con cotidianeidad
sencillamente está harta de la realidad.
y descubre que la luna le hace compañía
casi siempre
fin
SOL dice: wow, cuanto de ti puedo aprender leyéndote
DIEGO dice: que aprendiste?
SOL dice: no importa, eso es para mi

domingo, 18 de enero de 2009

Hada

Carcinomas que rondan mis neuronas tan lentamente que hasta mi corazón quiere que se apuren. Nubes oscuras de desamor y perdición, de colores más bien fríos, de sabores más bien dulces, quizás demasiado dulces...

El sol pega en mi cara como la realidad en mi alma, quema y no se detiene, caminando por el bosque, disfrutando de la luz y el olor a humedad me encuentro con un hada que me dice que la magia es algo posible, la miro con un poco de sarcasmo y noto como es que empieza a cambiar su expresión, se marchita frente a mis ojos poco a poco, pienso en la brutal diferencia entre las sociedades y el hada me mira por última vez, antes de mirar al piso y deshacerse como una flor seca, no entiendo que pasa, la quiero tocar y se vuelve polvo.

Un zumbido que crece cada vez más cerca de mi me saca de concentración, volteo y veo miles de hadas que vuelan hacia mi, no parece que tengan la intención de detenerse, me quedo quieto un momento, por dentro creí que correr sería la mejor opción, pero no puedo, sencillamente no tengo ganas, miles de agujas pequeñas se clavan en todo mi cuerpo, siento miles de pulsos a distintos ritmos, cada aguja tiene el suyo.

Los pulsos se convierten en uno, un pulso gigantesco y abrumador que domina hasta el más profundo de mis pensamientos, comienza a subir el ritmo, poco a poco, hasta que explota en una lluvia interminable de sangre y pedazos de mi, esparcidos por el bosque, entonces si formo parte de algo, el vacío se acaba, el cáncer no me mató, fue la magia.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Nara

Ver el atardecer gris con el estómago vacío, así recuerdo lo que se siente estar solo, no solitario, no necesitado, solo. No con nostalgia ni melancolía, más bien concentrado, seguro, completo, totalmente auto suficiente, en casa.

Todas las mañanas de enero me desperté sintiendo esto hasta que perdí un poco la cordura y destruí mi departamento en un arranque de pura ira, no se de dónde vino pero desde entonces tengo una al mes, y cada vez son más fuertes, ahora vivo en la calle para evitar destruir mis cosas. Bueno en realidad ya no tengo cosas, ya todo es basura, deshechos, un poco como en lo que me he convertido.

En el parque en el que duermo destruí un par de árboles y tuve la suerte de que sucediera de noche así nadie me vio, y no me corrieron los polis.

Cada que paso por enfrente de una peluquería veo a una hermosa mujer que al parecer trabaja ahí, tiene el pelo negro y recortado de varios largos, un mechón le cubre el ojo izquierdo, tiene ojos grandes delineados de negro y es muy delgada, usa vestidos todo el tiempo, eso me encanta, claro que cada que me ve pone una cara de asco bastante clara, desde la última vez que pasó eso la comencé a evitar y a observar de lejos, al menos así puedo admirar su belleza sin ser interrumpido, hoy es 12 de diciembre, el pinche día de la virgen y todo el mundo está pasando en bicicletas por todos lados, no me dejan en paz, los detesto.

Como de los desperdicios de un restaurante chino, ni las ratas se me acercan, aparentemente no comen a sus semejantes. El sabor dulzón de todo siempre me pone de buenas, no se por qué.

Camino un poco sin rumbo la mitad del día, siempre en una nueva dirección, trato de ver lugares nuevos todos los días, pero a veces repito sin darme cuenta hasta mucho después, siempre hay algo que me regresa al primer momento en el que estuve ahí.

Cuando me doy cuenta que estoy en un lugar viejo de nuevo, me enojo muchísimo, los últimos 9 ataques de ira han sido así, ya falta poco para el último del año, me pregunto si podré ser normal de nuevo, yo creo que no.

Hoy averigüé como se llama la chica de la peluquería, Nara, que buen nombre, me la quiero robar y tenerla sólo para mi, pero creo que no le gustaría, tengo que encontrar la manera de que lo quiera tanto como yo.

Ya va a ser navidad y la peluquería no ha abierto, el señor de los periódicos es el único que sigue trabajando en la cuadra, decidí irme unos días de vacaciones, a ver hasta dónde me lleva el destino.

Caminé durante tres días sin parar, espero recordar como regresar, no tengo ni idea de dónde estoy, pienso en Nara todo el tiempo, ¿pensará en mi, al menos como un mal recuerdo?, ojalá si.

Veo cientos de personas que caminan en una misma dirección, los sigo para ver hasta donde llegan, es una ola de gente que crece cada hora al doble, pronto somos miles, y no veo más que gente, se acabó la ciudad, sólo veo gente y árboles, algo no está bien. Me detengo y espero, tuve que esperar un día, dos, al final del tercero sentí algo extremadamente familiar, comencé a sudar, el calor de un volcán me invadió en segundos, éste era el peor lugar del mundo y sin embargo estaba feliz. Estallé en puños y gritos, la multitud no supo que hacer al principio, desconcertados sólo los que recibían mi violencia sabían que pasaba, algunos ni así, mi ira era inagotable, vi fuentes de sangre y vísceras por todos lados, gritos que no eran míos me ahogaron, mi espina dorsal estaba en el cielo, de pronto un remolino de puños me deshizo en segundos, caí al suelo y me levanté al menos cien veces, pero el remolino nunca se detuvo hasta que mi ira se fue, bueno, aún cuando la ira se había ido el remolino siguió ahí, hasta que me colgó de un árbol y se desintegró, pude ver a la multitud pasar a mi lado durante días, cada dos o tres segundos alguien me aventaba algo, un insulto, una piedra o un zapato, de todo un poco.

Finalmente caí del árbol, no había comido en días, ¿que habrá pasado con Nara?, ojalá me hubiera visto, seguro nadie ha hecho algo como esto nunca, seguro soy el primero en hacerlo y sobrevivir, ojalá me hubiera visto.

El camino de regreso fue algo difícil de describir porque me desmayé mucho, sólo se que un perro me lamió un buen rato hasta que me desperté y me lo comí, era un buen perro. Por alguna razón encontré mi parque, los árboles mordidos y la fauna callejera me esperaban como si nada hubiera pasado, caí como cadáver sobre mi vieja caja, que estaba un poco más acolchonada gracias a las inclemencias del clima.

Cuando por fin desperté era de noche, ni un alma por ningún lado, pero un olor delicioso llegó a mi, no sabía cómo pero estaba seguro de que eras tu, Nara. Como sabueso salí en tu búsqueda y caminé escasas cuadras cuando te encontré, tirada, con la ropa desgarrada por la violencia de otro, con tu sangre mezclada con su semen, con tu saliva esparcida por el pavimento, tu pulso débil intentando sobresalir sin mucho éxito, la ternura me inunda como la ira lo hace pero al parecer nunca se va, te recogí con calma, te llevo a mi esquina y te arropo, tengo que ir por comida.

Los días pasan, despiertas y te da un infarto cuando me ves, te alimento y me mantengo lejos, tu miedo, puedo oler como se va diluyendo, mi paciencia es cada vez mayor, empiezo a entender tu ritmo.

Semanas han pasado, el año nos ha invadido ya más de tres semanas, tu ya puedes caminar y ya recordaste quien eres, ya me reconociste como el tipo que te asustaba cada dos o tres días y que de pronto desapareció, ya fuiste a tu casa y te deshiciste de todo, ya me dijiste quien te hizo esto, quien te convirtió en el ser dañado que ahora me ve con amor y respeto, que me adoptará y amará a pesar de mis defectos, ojalá pudiera encontrar al que te hizo esto y estrechar su mano, darle las gracias, me ha hecho el hombre más feliz del mundo.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Lluvia verde

Extraño la lluvia, que lave toda la mierda, que se lleve todo, hasta mi fatalismo. Que crezcan las cosas sin control, que se renueve todo. Que me den ganas de estar bailando en la lluvia. Que tenga sentido vivir. 

Caramelos de color verde  recorren mis sueños mientras pienso en tu aroma que me recuerda las ganas que tenía de salir a caminar en las madrugadas y conocer a toda la gente que vive ahí, como tu ahora. 

No se que hacer para dejar de pensar en ti, así que fui al doctor a que removiera la parte de mi cerebro que se acuerda de ti, ahora cada que te veo no se quien eres pero duele mucho el sólo saber que estás en el mismo edificio que yo, aunque no sepa quien eres o que haces o por qué chingados duele tanto, cada que pienso en ti sólo se me ocurre correr lo más rápido que puedo, y aunque sería genial poder volar, no me veo como un volador, nunca he podido, disfruto mucho del paisaje de la carretera, así que correré hasta alcanzarme a mi mismo, a ver si eso logra que algo de lo que escriba tenga sentido. 

El líquido brillante que escurre por mis venas me da la energía necesaria para no parar, para no dejar de querer algo y pensar que el fin está tan lejos o tan cerca que no importa nada.

Ahhhhh, una calurosa noche de verano me dijiste que mataríamos al presidente juntos y que cuando nos asesinaran nada podría separarnos jamás, eso es lo último que recuerdo de ti, antes de que te llevaran lejos, y si, me sigo sintiendo como un traidor.

La luna camina por tu espalda desnuda pidiéndome que te despierte con un abrazo violento para que tu corazón se acelere lo necesario y entres al combate sexual sin calentamiento, funciona de maravilla y me madreas por knockout en doce asaltos, maratón y la cama húmeda con nuestros fantasmas, me da la idea del siglo, vamos por unas piñas coladas.

Hay que ir al desierto a cultivar agua para pueblos aún más miserables que el nuestro y así creer que estamos cambiando algo en este mundo sin remedio, adorable pero rebelde, nunca se comió sus verduras y ahora está enfermo, ya no hay cura, sólo analgésicos, y a eso hay que dedicarnos, estar drogados y no sentir, para que la huida sea automática y sin consecuencias.

Para comernos el uno al otro durante horas y sólo vivirnos el uno al otro, sin intermediarios, desaparecer el uno en el otro, y atravesarnos como fantasmas a las paredes, hasta que ya no nos distingamos y seamos un cadáver solitario en una habitación de el Cairo, un extranjero de sexo doble, otro más a la basura, otro que hará que el desierto sea fértil de nuevo.